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Comunicación efectiva en la gestión del capital humano

Carlos Arangua, consultor y terapeuta de AR Consulting Group, explicó un modelo para mejorar la comunicación entre los miembros de una empresa durante la segunda conferencia del ciclo organizado por el Centro de Familias Emprendedoras del Tecnológico de Monterrey.

Por Valeria Guerra

La sala D del Pabellón Tec volvió a llenarse un jueves por la tarde, esta vez para escuchar a Carlos Arangua, quien acompañado de su socio Alejandro Rodríguez, presentó recomendaciones para las empresas familiares.

Arangua enfatizó que es fundamental desarrollar una comunicación efectiva para obtener el máximo potencial del capital humano. ¿Qué implica este concepto? Conocer a la fuerza laboral de la empresa para mantener su motivación, dirigirla mejor y por ende, obtener más resultados positivos.

El conferencista también aclaró que cada persona es distinta por lo que deben crearse tácticas diferenciadas para relacionarse con los empleados.

Terapeuta de familias y parejas, desde hace un año Arangua brinda asesoría a empresas y ha notado que los problemas en las personas físicas y morales son equivalentes.

Al inicio de la conferencia, se compararon los elementos que importan en el sistema de las empresas y los que son importantes para las personas en su individualidad. Economía, sistemas, líderes, alianza, comercio y capital humano se explicaron como ejes transversales que de acuerdo con Arangua, demuestran que lo que compete a una organización es lo mismo que interesa al ser humano.

“En la empresa no solo hay que preocuparse por la calidad profesional de los empleados, sino verlo de manera integral porque todas las esferas de su vida afectan su desempeño”, comentó.

“Lo que hace exitosa a una empresa no es lo que está a su alrededor sino lo que hace con lo que tiene en su interior”, enfatizó.

Se busca que los empleados estén satisfechos con su trabajo. Según expertos, los trabajadores felices son quienes obtienen mayores niveles de productividad y consiguen mejores salarios.

Para alcanzar la comunicación efectiva, Arangua recomendó estudiar e implementar un modelo que clasifica la personalidad de las personas en cuatro grupos, éste brinda pautas para conocer a las personas sin involucrarse tanto.

“Sí involucrarse, pero no hacerse amigo; es una línea desgraciadamente muy delgada”, dijo.

El modelo revela características generales de cada tipo de persona y ofrece consejos específicos para convivir en el ámbito laboral. Entre los beneficios de tener una comunicación individualizada con los colaboradores mencionados fue la coordinación eficaz de equipos, que el líder inspira mayor confianza y respeto y que se favorece la influencia positiva hacia los empleados.

Fuego, tierra, aire y agua son los grupos de personalidades. En fuego están las personas fuertes, impulsivas y rápidas y se recomienda comunicarse de forma directa y específica con ellas. Los individuos del grupo tierra son críticos, metódicos y calmados; para relacionarse eficientemente hay que ser detallados, respetuosos y explicar procedimientos.

Las personas identificadas como aire son volátiles y creativas por lo que al comunicarse con ellas hay que ser pacientes y utilizar recursos también creativos. Por último, los del grupo agua se rigen por sentimientos, son emotivos, adaptables y alegres; el modelo indica que lo ideal es expresar emociones y ser sensible para entablar vínculos con estos colaboradores.